Real Madrid s head coach Zinedine Zidane is thrown into the air by his players after winning a Spanish La Liga soccer match between Malaga and Real Madrid in Malaga  Spain  Sunday  May 21  2017  Real Madrid wins the Spanish league for the first time in five years  avoiding its biggest title drought since the 1980s   AP Photo Daniel Tejedor

MASTERCHEF

Con la Copa del Rey conquistada, el Barça más que ensimismarse en la vitrina debe huir de cualquier discurso conformista. Me gustó que Bartomeu reconociera que no se han conseguido los objetivos. El eterno rival anda muy fuerte y puede iniciar una era victoriosa lo cual sería imperdonable, si es que seguimos teniendo a Messi vestido de azulgrana. Es el mejor y el Barça, a parte de ‘més que un club’, ahora debe ser ‘més que Messi’.

Su mejor versión surgió cuando Xavi, Iniesta y Busquets triangulaban, driblaban, orientaban el juego y marcaban el tempo como nadie. Y tal vez nuestro error fue generar un discurso donde esa forma de jugar era la única aceptable. Xavi no es eterno, ni Iniesta, ni Busquets… y el último año de Guardiola no fue muy exitoso. A Tito le alabamos la capacidad de volver a conectar a toda la plantilla, sin vacas sagradas, recuperando a un Alves perdido el año anterior; y a Luis Enrique que buscara nuevas variantes.

Los puristas lanzarán ahora de nuevo sus encíclicas para que el Barça recupere el tiqui-taca clásico, pero que nadie olvide que solo nos funcionó de verdad cuando tuvimos a determinados y determinantes jugadores. Y tal vez ahora que miramos al Madrid con un recelo que no recordábamos en los últimos años, podamos extraer de ellos alguna conclusión válida. El entrenador del Madrid ha resultado ser un potencial ganador de ‘Masterchef’ ya que con buenos ingredientes, que en muchos casos él no ha elegido, logra un guiso eficaz para cada partido. 

LAS COMPRAS DE FLORENTINO

¿Las claves? Producto, producto, producto. Zidane tiene la nevera llena. Faltas directas de Cristiano, cabezazos de córner de Ramos, velocidad con balones al espacio de Bale, toque de Isco o Modric, genialidad y descaro de Asensio… Es como si mientras Florentino compra buenas prendas sin saber si conjuntan bien o no, el Barça solo pudiera entrar en tiendas muy concretas donde, además, al no acertar con las compras, terminásemos cada vez más desnudos o con las ropas cada vez más gastadas. Zidane siempre fue un mercenario. Pero de los buenos. Como jugador y como entrenador. Y aunque es evidente que los culés estamos muy orgullosos de cómo jugamos, deberíamos ser más conscientes de con quién jugamos y de a qué deberíamos jugar en función de lo que tenemos.

Los jugadores con talento se ven a la legua. No solo los conocía la portera de Núñez, sino que cualquier chaval de 14 años mínimamente interesado te los dice. Toni Rossich incomprensiblemente dejó escapar a Asensio. Esperemos que Robert, Grau o el presidente Bartomeu hagan el trabajo y llenen con criterio la nevera, ya que sino a Ernesto Valverde se le va a ir poniendo la cara del capitán Furillo de ‘Canción triste de Hill Street’. Y volverán a sonar las sirenas de alarma.

 

(Artículo publicado en El Periódico el día 30 de mayo de 2017)



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