Barcelona s Gerard Pique holds his head at the end of a Champions League  quarterfinal  first-leg soccer match between Juventus and Barcelona  at the Juventus Stadium in Turin  Italy  Tuesday  April 11  2017  Juventus won 3-0   AP Photo Antonio Calanni

SEMANA SANTA

Tras los últimos gatillazos en Liga y Champions, ahora la afición del Barça espera expectante esta semana de pasión. Juventus y Madrid, más allá de gloria o fracaso, nos darán el ritmo y el tono de una renovación inaplazable. Y es que la gran calidad y el abrumador dominio que ha exhibido el Barça en esta década, son ahora, al mismo tiempo, su fuerza y su debilidad.

Si más allá de la foto del 6-1 al PSG viéramos la película de la temporada, caeríamos en la cuenta de que estamos a una sola derrota del último año en que no ganamos ni un título. Si analizamos cómo baja el predicamento de nuestros entrenadores más exigentes en su tercera temporada y cómo se relajan nuestros campeones, tal vez prestaríamos más atención a lo que necesitamos. La cosa no es aún para preocuparse, pero sí para ocuparse con urgencia.

 

El Barça, a diferencia de nuestras instituciones políticas, sigue siendo altamente competitivo y competente, por lo que es imperativo que por lo menos aquí no dejemos que los populismos campen a sus anchas. Es conveniente hacer el trabajo. La directiva debe tomar decisiones aun a riesgo de que algunas se consideren impopulares. El director técnico debe tener un modelo y saberlo explicar. El entrenador debe marcar rutinas, disciplinas fuera y dentro del campo, mantener su autoridad y tener un plan, y los jugadores reencontrarse con valores como la obediencia, el esfuerzo y la humildad. Qué raro, rancio y complicado que suena, ¿eh? Pues es un síntoma más de cómo están hoy las cosas.

UN LARSSON O UN PEDRO

Los buenos son tan buenos que nunca tuvieron recambio. Porque no había igual de buenos en el mercado; por no incomodar a los que dominaban la plaza; porque los segundos más buenos no querían dejar de jugar o porque no hay presupuesto que aguante a tanta figura… Pero el caso es que seguimos dependiendo del estado de forma de Iniesta, Busquets o Mascherano cuando ya no están en el momento álgido de sus carreras. Y por supuesto de Messi y de Neymar y de Suárez. No hay que olvidar que en nuestras mejores campañas el equipo siempre necesitó un Larsson, un Pedro o un joven Messi, y hace tiempo que no acertamos con los fichajes, que no vendemos bien y que compramos caro…. y, nos guste o no, todos estos detalles influyen en el equilibrio de nuestra competitividad.

Tras el descalabro del Parque de los Príncipes, Luis Enrique asumió el marrón, pero al anunciar que se iba puso el foco en los jugadores en Turín. Todo cuesta mucho. Y mantenerse en la excelencia, más. Claro que podemos ganarle a la Juve y al Madrid, pero no pasa por agitar una bandera y soltar frases más o menos épicas. Hay que ponerse el mono de trabajo… y no dejarlo hasta que la temporada acabe. O más allá. Todos. Jugadores, entrenador, director técnico y junta. Y si me apuran, también la afición.



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