Football Soccer - Barcelona v Paris St Germain - UEFA Champions League Round of 16 Second Leg - The Nou Camp  Barcelona  Spain - 8 3 17 Barcelona coach Luis Enrique and Lionel Messi celebrate after the game  Reuters   Albert Gea Livepic

EL PASADO MIÉRCOLES

No quiero hablar de fútbol. Quiero hablar de fe y de agradecimiento.

La fe siempre es contra pronóstico. La fe es creer que hay un puente donde los ojos solo ven un abismo. La fe requiere mirar hacia dentro y confiar, al tiempo que se trabaja sin que se intuya recompensa alguna, ya que muchas veces no llega.

El Barça demostró la semana pasada frente al Paris que vivir con fe es mejor que vivir sin ella. Y esa lección sería igualmente válida aunque no se hubieran clasificado. Porque mientras había vida, había esperanza. Todos hemos visto eliminatorias que, sin que pudiera haber reproches, intuías no se estaba yendo al límite. Cubríamos el expediente pero en el fondo, sabíamos que no creíamos del todo en nosotros. El miércoles, no. El miércoles fue de verdad. Hasta el final.

La lección de la fe está en la entrega. Total. En perseguir una quimera desde el minuto uno como si fuera posible. En presionar y correr como si en el siguiente minuto fuera a cambiar un resultado adverso a tu favor. Aún cuando no hay tiempo. Aún cuando la lógica ya no da ni un argumento. El Barça fue el Barça y logró un gran 3-0, pero de lo que yo hablo es de lo que pasó después. De cómo estaban los jugadores en el campo con el 3-1 y a falta de tres goles a tan solo 7 minutos para el final. De la actitud. Del tesón. De esa energía contagiosa que hizo que los aficionados del París estuvieran en silencio al notar el peso de la fe azulgrana. De esa energía que nos llenaba a todos de nervios y que alimentaba locamente el “Y si…?”.

Hay mucha gente que está librando a diario una eliminatoria que a veces no es ni a doble partido y a mí el miércoles pasado me dio por pensar en ellos. En el partido trascendente que juegan y en lo felices que serán si lo ganan. Partidos en los que los disparos que deben detener van directos a minar su esperanza. Es por ellos, por los muchos que se mueven por nuestros hospitales sin una gran afición que les respalde que hoy, que ya no hablamos de futbol, quiero darles de nuevo las gracias a Luis Enrique, Suárez, Neymar, Ter Stegen, Sergi Roberto, Messi, Iniesta, Piqué, Busquets, Umtiti, Mascherano, Rakitic y compañía. Muchos de ellos no verán su fe recompensada, pero viendo lo que hicisteis el miércoles des de el primer minuto, todos entendimos que lo que lo cambia todo es creer. Que esa fe asusta al peligro y genera respeto. Y magia. Y poesía. Cuando se va con todo, de verdad. Y entonces, a veces, se altera la lógica cósmica de un resultado. Trasciende. Creo que todos los culés que estábamos en el campo el miércoles notamos eso. Vivimos la fuerza de la esa fe. Ese manto de respeto y fuerza que se iba generando y crecía des de el tesón a vida o muerte. Hasta el último suspiro. Ganar es creer.

Artículo publicado en El Periódico el 14 de marzo de 2017



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