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UN POCO DE LUZ

Siendo Josep Piqué ministro de Industria, perdimos colectivamente el control sobre el precio de producción de la luz y además nuestros nuevos dueños nos hicieron tragar con el concepto déficit tarifario. Para quien no lo sepa, la monstruosa cifra que aún pagamos es el cálculo que dieron las operadoras, y asumió el Gobierno, del dinero que no nos cobraron en su día de más y que hubieran facturado en un hipotético mercado libre. Os lo traduzco. Generar electricidad vale lo que vale (poco); en un tiempo lo controlaba el Gobierno; lo dejó de hacer y las ecompañías dicen que les debemos un pico porque en otros países les hubieran pagado más. 

Esto se hizo bajo un gobierno del PP, pero tampoco hay que olvidar al socialista Miguel Sebastián que bajo el disfraz de promover la sostenibilidad energética, infló las ayudas a las renovables a un precio desorbitado con picaresca y amiguismo por doquier. También podríamos hablar de las ayudas al carbón que hacen subir la factura y que no es otra cosa que subsidiar un sector obsoleto. Todo configura un sistema que desemboca en lo que ya sabemos. Que somos los que pagamos la luz más cara de Europa. ¡Teniendo sol y viento! Y ahí hay que volver a hablar del PP y de su inmoral impuesto al sol.

Tener una luz de esperanza parecía imposible, pero Ada Colau y su equipo nos hicieron creer la semana pasada en ese espejismo. Renacionalizar el agua o la luz parece hoy quimeras, y más después de que la Generalitat nos haya vendido a través de ATLL, donde además de perder el servicio público es posible que acabemos perdiendo también el dinero. Colau ha entendido que desde la empresa pública nuestra fuerza como consumidores existe.

ROMPER MONOPOLIOS

El nuevo contrato municipal es de 65 millones de euros y Colau puso una cláusula por la que la compañía debe aceptar las medidas públicas contra la pobreza energética. Endesa y Gas Natural no se presentaron para boicotear la norma, pero Nexus, SomEnergia, FactorEnergia o Aurea, sí. Es encomiable esta voluntad de romper monopolios e intentar mantener voz y criterio propio para salvaguardar a los más vulnerables. Pero hay que hacerlo bien.

El jueves Carles Cols informaba en este diario que el Tribunal Català de Contractes Públics ha aceptado las medidas cautelares presentadas por Endesa para paralizar la adjudicación del contrato eléctrico. Lo llamativo es que Colau exigía cumplir un convenio sobre pobreza energética…¡que aún está por redactar! ¿Cómo se puede comprometer alguien a hacer algo de lo que desconoce la letra pequeña? Colau, como Carmena en Madrid en otros temas, aporta luz y esperanza, pero esta se va desvaneciendo al descubrir que el voluntarismo a menudo va acompañado de chapuza y precipitación.



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