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MÚSICA PRESIDENCIAL

El relato de un país no solo se escribe desde los periódicos o los libros. La música popular le puede imprimir los sentimientos de ese tiempo a través de sus canciones. Puede, porque en las artes siempre hubo de todo. De los más comprometidos a los más evasivos o estéticos. El caso es que en EEUU, de un tiempo a esta parte, las tomas de posesión de los presidentes están marcadas por celebraciones donde la música es importante. Y tal vez estuvimos mal acostumbrados con Barack Obama, pero lo de Donald Trump parecía un mal chiste.

Con Obama, igual que con sus discursos, el espectáculo no solo era emocionante, sino que además mostraba un relato de la historia americana. Allí estuvieron Pete Seeger, Aretha Franklin, Stevie Wonder, Beyoncé o Bruce Springsteen para seguir apostando, pese a todo, por el sueño americano. En cambio, Trump no tenía quien le cantase.

Elton John, Céline Dion, Andrea Bocelli o Garth Brooks rechazaron la invitación, y solo dieron un paso al frente el cantante de countryToby Keith, un coro mormón o Jackie Evancho, conocida por el reality America’s Got Talent. Y lo peor es que Trump sigue fracturando las sensibilidades de su país. Un discurso nada generoso; enfrentamiento con el congresista negro John Lewis, con el mismo menosprecio que ya exhibió ante las criticas de Meryl Streep no auguran un mandato tranquilo para el bravucón electo. Porque aparte de la ideología, la negativa general de los artistas para estar al lado de Trump tiene que ver con ese estilo maleducado, denigrante y faltón.

REACCIÓN DE DIGNIDAD

De hecho, tal vez, la mejor noticia de este desastre es la reacción llena de dignidad que suscita en el mundo artístico. Ya existe una amplia movilización para mostrar que gran parte del país no va a callar ante la falta de respeto sistemática hacia todo lo que el millonario denigra. Frente a sus incendiarios tuits vamos a tener buenas películas, canciones punzantes y movilización. Y me alegro.

Incluso un grupo de homenaje a Springsteen, the B Street Band,que iba a tocar en un baile de celebración por la elección de Trump en New Jersey al final se echó atrás. Y eso que la cosa tenía mala pinta. Era casi perversa. Springsteen es demócrata y ha cargado contra Trump, pero estos chicos que se habían comprometido antes de las elecciones argumentaron durante días que no eran una banda política, (aunque ya habían actuado por el triunfo de Obama), y siempre cumplían sus contratos.

Pero lo que es innegable es que si eliges a Springsteen ya sabes que su música tiene un claro compromiso y si lo que dices hacer es un tributo, solo hay que preguntarse: ¿Bruce actuaría para celebrar la elección de Trump? Tal vez, mis colegas de New Jersey tardaron más días de los necesarios en dar con la respuesta correcta,pero aplaudo su negativa.



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